• Paro,
chaqueterismo, megalomanía y corrupción.
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Los
socialistas prometieron trabajo (800.000 puestos), el “OTAN de entrada NO”, y
la ética; dejaron un paro del 21%, un país comprometido con la OTAN y
participando de sus bombardeos, una continua cesión ante los nacionalistas, y
un rosario de escándalos de corrupción: casos Juan Guerra, Flick, Filesa, Cruz
Roja, Luis Roldán, la cuentas de la Expo, Mariano Rubio e Ibercorp, las
escuchas ilegales del CESID, los GAL que causaron más de 25 muertos en una
guerra sucia contra ETA “muy democrática” y por la que se encarceló al
ministro del Interior y de la que se acusó también al Presidente González por
algunos de los condenados, los vídeos comprometedores hechos a algún
periodista opuesto al felipismo, el uso indebido de los fondos reservados, el
mystere de Alfonso Guerra, Rumasa, amigos y gente cercana al PSOE que se
enriquecía con negocios, la amistad con Betino Craxi, Carlos Andrés Pérez y
otros dirigentes corruptos...
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• Todo se
completaba con una gran megalomanía que hizo que Felipe González se paseara en
el yate Azor de Franco, o que se construyera un bunker a prueba de bombas
nucleares bajo la Moncloa, y que disponía incluso de un cementerio. De tan
faraónica obra se dijo que se habían beneficiado constructores cercanos al
PSOE
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• No faltó tampoco el
control absoluto del Poder Judicial (“Montesquieu ha muerto”, dijo Alfonso
Guerra) cargándose la división de poderes, y controlando el cuarto poder (la
Prensa) a través de alianzas con el Grupo PRISA (El País, Canal +, la SER...),
propiedad de Jesús de Polanco. TVE llegó a poner un “VOTA PSOE” durante 1
segundo en plena campaña de 1986 cuando Butragueño marcaba un gol a Dinamarca
en el Mundial de Méjico 86. Todo se coronó con la compra y cierre de Antena3
Radio (emisora opuesta al felipismo), y su posterior cierre.
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• EL PSOE mantuvo y
estrechó lazos con la OTAN y los EE.UU.