• Las
bases del PSOE eligen como jefe a Borrell, y los
•poderes fácticos
del partido le derriban.
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• Tras la marcha de Felipe
González, el PSOE siguió en defensa de los intereses del grupo PRISA, y siendo
Joaquín Almunia su Secretario General, decidió legitimizarse a través de su
elección por las bases del partido, convencido de ganar en unas primarias.
José Borrel, socialista no felipista, se presentó y ganó las primarias con el
55% de los votos.
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• Pese a
su victoria, los poderes fácticos del PSOE (felipistas y polanquistas)
torpedearon al líder elegidos por los militantes hasta forzar su dimisión en
un nuevo ejemplo del respeto del PSOE a las reglas de la democracia. Almunia,
que siguió como Secretario General se presentó a las elecciones del 2000 que
dieron mayoría absoluta a la derecha.
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Suerte parecida le tocó a Nicolás Redondo terreros en el País Vasco por
mantener postulados antinacionalistas,
mal vistos por los sectores felipistas y polanquistas del Partido.
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• Tras
la salida de Almunia, las primarias dieron la victoria a Zapatero con un 38%
de los votos. Moderado en un principio, los mismos poderes le incitaron a
adoptar una postura mucho más dura con el Gobierno de Aznar, y parece no haber
podido mantener la disciplina ni el el PSE con Odón Elorza ni en el PSC de
Maragall, que van por libre y a veces en dirección opuesta a las directrices
del PSOE de Madrid.